Propiedad código fuente
Existen dos modalidades de código fuente desde el punto de vista
técnico, el código cerrado y el código abierto u “open source”. Hay situaciones
un tanto ambiguas donde no se puede definir y proteger el código de ninguna de
las dos formas debido a las necesidades, por ejemplo:
– Si
tenemos la necesidad de dar acceso a un tercero a las líneas de código.
–
Aportamos una base de código para que otros puedan usarla.
–
Trabajando en un proyecto de forma conjunta con otras empresas.
Para
asegurar que se garantiza el reconocimiento del código fuente por parte del
titular existen los siguientes mecanismos jurídicos:
1.-
Podemos inscribir el código fuente en el registro público de
la propiedad intelectual
2.- Otro mecanismo interesante resulta añadir código fuente
“superfluo” como si fuese una marca de autoría.
Gracias a esto en caso de plagio el plagiador arrastrará consigo la “marca de
agua” y podremos seguir su rastro por internet.
3.- Otra forma de demostrar la autoría es realizar un depósito
notarial como prueba o como depósito condicionado, llamado
“ESCROW”. Este último caso va más dirigido a una empresa que comercie con lo
que se quiere depositar, ya que se le garantiza al cliente el acceso al código
depositado para su protección incluso cuando la empresa desarrolladora
desaparezca.
4.- Nos podemos adherir a un registro online sobre
plataformas privadas.
Como
podemos ver existen muchos instrumentos jurídicos diferentes para
proteger la P.I de nuestras aplicaciones como desarrolladores. Lo que tenemos
que tener presente es que tenemos que conocer con claridad para
que necesitamos proteger ese código, si es necesario o
merece la pena protegerlo, y en consecuencia darle una protección
jurídica adecuada a cada caso en concreto.
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